(*)

marzo 06, 2012


el agua del alma encuentra reposo
ciegamente acude el cuerpo
y bebe sin mover el agua

se ha hecho de luz la vida
y de la vida
            una luz



marzo 02, 2012

Los planetas cardíacos de Yax.



sobre Los Planetas [ III ]


Los planetas cardíacos de Yax.

¿Qué es el radar, qué es el oído? Es el corazón –responden Los Planetas de Yaxkin–, porque destila en cada verso de su libro un gradiente cardíaco que también es el de la escucha: están palpitados por un tremor de entusiasmo, de candor, de exaltación sanguínea ( = la escucha del calor). Oído que abarca la franja muda del cosmos, como el Radar de Arecibo, plantado en plena pansemiótica del libro-radar de Yaxkin. Entonces no cabría –para un cardionauta– desacoplar la aventura inherente a la sangre, de la aventura inherente al fraseo (y su oir). No sólo porque aquella es su espíritu y matriz de espiritualismos multiformes, sino porque ambas pueden ser escritas –oxigenadas– por la respiración. Lo sabe quien llegó, ¡al fin!, a (r)espirar mientras escribe, hallando la indescirnibilidad empírica de ese moebius tal como se lee radiante en cada fraseo de Yax: “la poesía como esfuerzo / y respiración / escucha”, y a la vez: “mi corazón era una ola”.
Si ya abducíamos que su oído y radar con(e)spiran con un corazón de fraseos sanguíneos agitando frecuencias térmicas (los Hz del Cor valen Or en cada galaxema), ahora captamos que también la ola participa desde el vamos, ya que ésta funciona en directa co-respondencia con quien conoce el llamado (de la Vida Radiante) y su respuesta sin discurso: este llamar y responder es un oleaje, Haaaaaa, que hace de flanger autopoiético, de micromar de las sílabas, del que este surfer mejicano extrae una ola para su corazón singular, de la que resulta una poética cardíaca: “conservar el fuego / no perder el calor / la poesía / transmitida en la respiración / es conciencia de que somos seres vivos de aire y fuego”.    
Y todo esto “en la Vida Radiante”, como dice una de las dedicatorias/aperturas del libro. Lo que recuerda, con pleno derecho laborante y cosmonauta, a esas gnosis cósmicas y extracósmicas de las perlas diaspóricas del Pleroma –mandeos y nazarenos del Jordán, valentinianos de Alejandría–, que latían en la Vida Luminosa y en la Vasta Vivificación (todos nombres del disímil Aumin, Amén, Amon, On, Om, Amoun: viajantes del comercio interestésico).  
Cerramos por un segundo el libro para hacer justicia a sus potencias vanoleantes y a nuestro surf, para adivinar con aguzada claridad quién habla: un poeta ( = la contracara de toda circunspección y academia tanto como de su transgresión sin Cor). Es tan inusual la aparición de un poeta (siguiendo la percepción de Reynaldo Jiménez en una entrevista reciente) que cuando insurge, el gesto en el que solemos encontrarnos no es sólo el de la lectura, sino alternamente el de cerrar el libro para lograr el súbito sustain respecto a lo que nos descubre cabalgándolo: lo empezamos a leer hacia el mundo, lo libramos a su carrera (no a la nuestra ni a la del terciario, sino a la del jinete de la onda viva), y así el mundo entra en una improvisación efímera gracias a ese otroleer que nos cerró el libro en las manos –la más inusual, intensa lectura–: a libro cerrado, abierto hacia su reverb cósmico: el poeta Yax nos traduce el trans del mundo, nos lo devuelve rigor presencial, invocando sus fibras y ángeles de la tropopausa: brillan los ángeles nocturnos en un mar de tinta, y el escalofrío concomitante que liga al amor ya ni siquiera humano: el mundo era transparente y no podía verme.
A las pocas páginas cierro dos veces el libro (rythmós de la abducción alienígena) y capto que cierta clase de traducción no es asunto de mecánica cultural de la transferencia: es un dinamismo de la conversión, y en cuanto tal, una tentación física que muestra lo que la traducción puede, más acá de la lengua, cuando lo que pasa es algo similar a la conversión de monedas: una energética del cambio ( = de las mutaciones). En Los Planetas esta energética convierte hacia los signos (atléticos) que trasladan el libro hacia el mundo y el mundo hacia el cosmos: lo sacan del medio, lo vuelven huella y señal, un orbital abierto a la aventura de traducir el universo par coeur: “mi respiración es un pequeño libro”, lo que es mucho decir dentro de la asfixia global que porta cada “gran libro”.  
Digámoslo así: el corazón es un traductor, porque oye (“pregunta”) y respira (“responde”). Y damos con un poeta que surfea esa vasta ola traductora: convirtiendo energías de mera lectura-a-salvo en energías de cardiotraducción del cosmos –y sin grandilocuencias: siempre es un pequeño libro: un relicario del Cor–. Y por lo tanto con algo de orgía, pero de esa que le quita su parte fílmica: no había autobiografía que rescatar ni personajes: hay transparencia que absuelve de personería y desde allí no más que una embriología de las apariciones: cuerpos siderales / vacías las constelaciones...
Resulta que se vacían las constelaciones y que el mundo era transparente y no podía verme: ¿no es la más ajustada pragmática anti-narcisista para la producción de condiciones del aventurerismo, con todos sus signos conversores del mundo y del sujeto, cuando ambos se creían los conquistadores o manipuladores de la significación y el contexto?
Ningún afán de conquista del espacio, pero tampoco su sátira, ni su descrédito amargo, ni guiño experto entre colegas. Hay maneras de conquistar algo, el Algo o aliquid, que ya Deleuze mencionaba en sus clases sobre pintura: él se preguntaba qué era conquistar un color para un pintor. Hay toda otra historia de la conquista que linda con la conversión de un flujo de captura en un flujo de cardiotraducción, que es una conquista por amor –desconyugalizado –. Los Planetas emprende esa conquista amorosa, esa cardiotraducción, en cuanto nos permite volver a leer una cosmología en poesía, que puede generarse en la medida en que hay una nueva conquista cardíaca de las fuerzas extrañas. Conquista de un afecto lírico que desde cada devenir-niño (“para los niños”, dedica el libro Yaxkin) es nuestro resonador más íntimo y a la vez menos extraño: acaso nacemos a la poesía a través del candor alucinado de los viajeros y paisajistas –“los poetas alquímicos utilizaban el descubrimiento”–, y henos aquí, de nuevo, retomando esa conquista de nuestra afectividad exploratoria, a través de los riesgos asumidos por Yaxkin, que ya quisiéramos nuestros.
 Cabe decir que no es el primer libro de Yaxkin que leo: me había acercado El Sol Verde (2010) durante su paso por la Estación Alógena, y en ambos me descubro en la misma colocación deseante: la de quien logra –para sí y para uno– una tentación física que como efecto colateral es una manera de volver inter(i)legible el libro, porque habría que cerrarlo rítmicamente (latido presencial) para sostener la máquina que invoca, a fin de dejarla pasar hacia fuera de su marca textual (de mera legibilidad convencional) hacia el desmarque de su traducción de cada fibra de universo. Pero también porque la tentación física no remite a más transferencias lectoras, críticas o comparativas, sino a una conversión de energías que horada la lectura hacia la miración extática. E incluso: porque el mismo Yaxkin pobló algunas páginas de su libro con galaxias de señales, signos, letras y números, soltados de toda referencia, a manera de cielos en fuga que pasan por la página para invitar a otra cosa que leer.  
Quien lee culturalmente y sin cerrar el libro porque entonces no se lee ( = el libro no era una máquina deseante ni pieza de otras máquinas), o quien sólo lee al inquirir por la significación referencial, sea narcisítica o cultural, porque de otra forma no se entiende, este libro le trae una ancestral y futurible buena nueva: se puede leer a libro cerrado y a mundo abierto una vez que actúa la picadura irreferencial de Los Planetas –no tarda más de 10 páginas en hacer efecto–.  
Y nos recuerda, de paso –como si ya no nos hubiera echado el rociador de su memoria mágica– lo que aún puede pasarnos un chamán, un beatnik, un Beatle, un Nowhere Man: “y esta es mi alma hecha de colores un cometa de papel y azufre / aquí en el fondo del océano (...) donde las hojas luminosas se abren y se cosechan los textos / inauditos y los ángeles / y los jaguares sigilan como astros-universos que también están / aquí concentrados en las galaxias (...) y pinto rollos de arcoiris hasta que duermo en el arcoiris”.
Una lisergia de acción (no de cita ni de calco ni de retro) se asperja sobre el mundo, ya que el mundo no está en el plano de referencia general ni en su cirujía, pasa por los modulares genéticos y apocalípticos de la percepción, no yace cautivo ni cautiva, sino que es una perpetua invitación a participar en su donación y sustracción continuas: "de repente las calles se inundan y aparecen olas gigantes": lo que irrumpe donando también puede quitarlo y desmentirse con una nueva donación, seguida de otras catástrofes que, como en René Thom, son siempre morfogenéticas, festejantes de las mutaciones bruscas y así y todo amorosas –celebratorias–. Génesis y Apocalipsis laboran al unísono en las sesgaduras visionarias del poemadomante –jinete gnóstico–, como en los peregrinos sin Meca de cada ahora: “y no pelearán por la escritura sino por posibilidades zodiacales / porque el cielo aún está por ser reconfigurado / una tarea pendiente / nuestro desafío / del fin / del mundo”. Después de todo son unos niños que pasan surfeando sobre la realidad.
No es frecuente hallarse ante semejante desparpajo pop-lisérgico, enteobotánico, in.tensionado de zooplastias espontáneas, danzas folclóricas del mezcal, vegetalismos y cosmopatías absueltas de justificarse, explicarse o regular su pathos dador. La panespermia cunde: el universo es carismático, y el poeta orquesta –sin enquistarse director– la liturgia de la transfiguración de la Tierra. Que se realiza entre la yema y la tecla: sintetizador electrónico (son los versos del microprocesador), que no coinciden con la máquina sino con la maquínica de las micropercepciones: "calcula / el espacio / que queda / entre tu boca / y la boca de las estrellas".
En las autofestivas antípodas de todo fin de la poesía (no es éste apocalipsis el que trina) lo que devuelve Yaxkin, incrementada, es justo la poesía, y la performance renovada de las nuevas melodías que alcanza en su viaje por el entre y el inter. Por eso no quiero dejar de escribir (frasea Yaxkin). Habiendo alcanzado el gozo, dejar de escribir es la astucia del profesional con final anunciado: otro momento de la cultura. Aquí, en cambio, la escritura no admite dejarse porque ni se la tiene ni se la padece ni se la trabaja: se la destila en una fiesta inolvidable sin ansiedad de resultados. No se trata entonces de escatologías personales, aquí el fin es un pasodoble –desfondado– dentro de la vasta metamorfosis vitalista del acontecer, a lo Apuleyo, donde a un asno le basta una rosa para entrar a otra serie, a otro plano o planeta.
Y es que "desconozco / lo dice mi pequeño corazón": el que está curtido por la escucha de la franja muda del cosmoCor (un acusmático, un electroacústico) capta sobre la marcha que el aliquid jamás dice –como cuenta la fábula religiosa o cultural–: “Te conozco”, sino que nos sopla: “No te conozco” y el cor de Yaxkin responde “También yo te desconozco”, lo que es una cruda y celebratoria afirmación del abismo y de la nueva exigencia de aventura, sin línea de llegada: “yo no / pregunto a tu corazón / quién eres”. El cor, si pequeño, capta que desconoce, y es ahí entonces que canta, porque al fin se acabó el conocimiento (y éste era el final que cantaba). Se vuelve así una máquina de trinar, como en Paul Klee: “penetrarás cada una de estas sutilezas / hasta que tu cara no sea tu cara / sino el abismo”.
Yaxkin acaba de trazarnos en la cara otro hechizamiento luminoso. Y nosotros: ¡zas!, quedamos embarazados, cosa inusual, por un poeta cosmópata. Acostumbrados a cambiar nuestros vientres embriológicos por panzas llenas (el in vitro de texto + cultura), inmanece quien puede volver a dinamizar nuestro vientre en su punto virgen, entrañable, con planetas irreferentes que mellan y abren la molécula a su larvariedad visionaria. ¿Será mucho? A falta de muchismos la poesía justifica lo que existe o lo “critica” y se vuelve ingrata: se encierra dentro del marco de un libro sin parpadeos. A millas de esa hipnosis, Yaxkin celebra un universo de insistencias imponderales que eyecta la poesía hacia el parpadeo de los cuerpos célibes –hiper-preñados de Real–. Siderales o insiderados, es la clase de muchosidad de una poesía que destila tanto poder porque no lo retiene: lo transparenta, al incandescer nuevos y pretéritos modos del trans. Y esto se agradece: ya no sé si abro y cierro el libro en mi regazo o si es que aplaude el Ellor de los planetas.   
      

ná Khar Elliff-ce
Estación Orbital Alógena, 2012
               

febrero 25, 2012





brotaban las estrellas como renacuajos
en el estanque
los papelitos son hojas de afeitar de los ángeles
en el escritorio
los poemas que dediques a los sueños
no te dejarán dormir

un poema mudo
se hace un nudo en su cobija
y nadie escribe
y todos sueñan con un lirismo entregado a los jardines
con rápidas máquinas de afeitar en el pasto
y el pasto agarrándote los dedos
los cuchillos bailando y picándote
las flores de los alacranes azules

es maravilloso que solo haya calaveras en los encuentros de poesía
y que haya perdido mis uñas entre escorpiones
que te sugieren un desierto
que te sugieren
que en otra vida una constelación baila
como un mago negro
o como un chamán tirando naipes
masticando unas fechas muy largas
que no apunta a nadie
que irradia sobre nuestros cabellos

escuchamos el arroyo seco de los fantasmas bajando a la tierra
y dicen los alacranes
-es triste que un niño te deje
con la máscara del diablo
que tú confundiste con el sol-


cuadernos maravillosos cuadernos al oro de bosques submarinos
coros son ángeles en crisantemos
pensamientos dios y pensamientos oro
pensamientos jardines persianas y veleros
echándose al mar desde los puertos grises
desde caracolas grises desde arenas cubiertas de petróleo
pero los veleros son peces voladores y los peces voladores son barcos aéreos
que llevan niños en sus espaldas
quizá tú me viste montado sobre uno
y quizá te enamoraste de mis cabellos
pero has de saber que no era yo ése ni aquél ni ningún otro
el que mandaba cartas
o si iba serruchando las nubes
y tirándolas al mar

no era un niño no eran estos poemas de un niño
frente a un teclado
frente a una fotocopia de sí mismo
frente a una canción demasiado drogado
intentando armar títeres con sus dedos
intentando amar o mostrar ternura a lo que no tiene ternura
en las ciudades

nadie quizo desaparecer
lo dije mientras iba escribiendo
pero todos ya han desaparecido hasta yo
y ustedes pueden quedarse aquí por siempre
ésas son sus opciones
y construir jardines con el cosmos
y sembrar avenidas luminosas
y arar en las galaxias
pero yo extrañaba tanto mi inexistencia
y le temía tanto a mi inexistencia
que no dormía cuando la imaginaba como un agujero en mi estómago
y las orillas del agujero eran espuma
un aro que yo sabía era la edad
la juventud
y luego otro llamado infancia
y otro  llamado adolescencia
y luego otro y así hasta que volvía la infancia
después de la adultez y después de la adolescencia
y después de la infancia la vejez súbitamente
como pasar días frente al mismo trabajo
y los anillos no tenían orden
y yo no tenía orden en mi vida ni en mis años

digo adiós otra vez principito
esta vez estabas pintando las paredes de las cuevas
que son los cuadernos
esas mariposas tan antiguas y ebrias
que volaban de colores cuando ahí pintabas
augurios la magia el pasado

adiós otra vez principito
no he de
no he de
no debería

amo lo que aún no sueño
y sueño que no pude amar
y las marionetas bailan y las marionetas crecen
y el bosque se inunda, una vez más
sé que irás sobre peces volantes voladores volaces
velocidades espaciales
velocidades animales
velocidades electroacústicas

adiós
me he aburrido de la vida (y de escribir)
pero No cierres la vida
como yo
que solamente he cerrado los ojos


febrero 22, 2012

El plan de fuga es este


Eras un muchacho tan lindo que dejé de escribir sobre mi cuello sobre mi garganta la canción que abre las flores y la canción que trae la lluvia de las salvias
muchacho tan árido pero tan húmedo como la flor que guarda el agua entre sus pétalos Y luego palpitaba algo que escribía en mí pero no podía salir y no existía pero palpitaba en mí Y tomé alcohol pero era pintura y la  arrojé sobre el desierto Botellas de pintura azul que arrojé sobre las arenas Que se evaporó y me quedé esperando una vez más el amanecer A que volviera a visitarme el halo a que volvieras a besarme esta vez sin el sol sin las estrellas y sin la luna y que mi cuello quebrara tu nombre y así tu quebraras mi  nombre y me dijeras algo como soy una flor de acero con un escorpión de acero y No cierres la vida.

Los niños dejan alas de insecto perdiéndose entre el aire Pero no son alas de insecto ni son preguntas ni son sueños son niños que dejan a otros niños de otros tiempos perdiéndose en el aire.

a dónde va el aire sino adentro a donde ir sino afuera con cuanta facilidad con cuanta felicidad resolverse en dibujos cantar embrujado abrir las puertas rugientes y entrar y salir respirando a su oro

desde entonces nada ha sido mejor Niño ha estado recostado en los cuarzos en un desierto de cuarzos en un planeta de cuarzos en un universo crisol

eran épocas remotas de secreción de miedo embadurnados íbamos del miedo estériles de sueños humeantes de miedo resecos de valor y empapados  sí empapados amándonos.

y tu vida era hermosa y tu escritorio era de plata y tus ojos iban indicando a tus dedos o tus dedos indicaban a tus ojos dónde estaría el Mar del valor

Auquénidos Marítimas totoras Aqueos que iban pasando por los faros abandonados por las esclusas abandonadas por los muelles abandonados Saqueando y corriendo brincando o buscando soles verdes desaparecidos insectos plantas animales pieles y banderas sobretodo banderas con que confeccionar vestidos y luego levantando sus faldas moches se venían  Iban navegando cual zetáceos entre atardeceres de yodo hacia la  polinesia

Libro y nave


1 Marzo 
Lectura de poesía 19:00 Hrs
AUDITORIO CINCO
Feria del Libro del Palacio de Minería 

CONTRA LA VIOLENCIA ¡POESÍA!

A LO LARGO DE UN CONTINENTE: POESÍA POLITONAL

AUTORES DE TODO EL CONTINENTE Y DEBATE CON ASISTENTES EN FUNCIÓN DE LA RIQUEZA FÓNICA DEL ESPAÑOL. TRASMISIÓN VÍA STREAM Y VÍA SKY-P. COLECCIÓN IBEROAMERICANA DE POESÍA ”LIMÓN PARTIDO”




y luego de ahí viene la locura pinky punk hasta las 23 hrs:











febrero 21, 2012

De porque es bonito (radical) creer en la poesía

Sobre El Segundo Encuentro Intergaláctico de Escritores
en Coatzacoalcos Veracruz



Recuento por Pablo Apostoli

Desde hace pocas semanas -estamos en febrero de 2012- que me empecé a juntar más con los amigos que he ido mencionando, estoy experimentando un nuevo cuerpo poético, la Poesía-manada. Afecto, cariño, da igual qué escribas, cómo, si me agrade o no. Tampoco es un alteruniverso puro, impoluto, obviamente. Pero las gentes con las que me junto leen, escuchan, hablan de poemas, poetas, sugieren, palpan versos con la lengua, los chupan. El clima es el de un club de aficionados que se toman en serio, en vida, lo que les convoca, que insisten en llevar lo que hacen a otras esferas, que lo gritan a megáfono, aman la poesía, hacen poesía, miran poesía, enamoran poesía. no quieren Poder (Power), ni dicen nada nuevo pero sí dicen dadivoso. No están al amparo de Casas del Poeta, Programas, Registros, Padrotes. La cosa funciona por el boca a boca, facebook, mail, sms, por simpatía, casualidad. Lo que sucede es un modo de Colectivismo-activismo sin institucionalizar, es decir, sin nombre ni apellidos ni número de serie. No importa exactamente quien llegue, venga, no importa que haya publicado o sea inédito, no importa. Se quiere transformar el universo, queremos, haacer tartamudear la lengua, resetearla, también los tropos y los silencios. Poema-facto. Poema-globoaerostático. Poema-azadón. 

Es un juntarse porque la poesía, así he vivido ratos y noches con los poetas Intransigentes de Tijuana, los Letras de arena de Coatzacoalcos, de los poetas chilangos de la red Salvaje, los Asedio, los sin nombre ni miedo y anónimos. Agrupaciones intercaladas, permeables, mutables, orgánicas. No me junto con Jerifantes ni con Grandes poetas Cortesanos amiguísimos de la mafía Aristocráticoacadémica ministerial. Nada que ver. Este juntarse porque la poesía es harina de otro costal, por lo tanto, otra cosa, otro juego sin target, sin motivación extrínseca (únicamente). El figurar es de otro modo más como un abrazarse, dar abrazo, dar escucha. David, Moska, Omar, Mali, Lisa, Alex, Jhonnatan, Boss Cabrón, Fernando. Casi todo se comparte, pásame el tonayan, ahí te va la caguama (o caguamón), el cigarrillo, el bolígrafo, una servilleta. No hace falta mucho para escribir, para escuchar, para preguntar, para querer. No hace falta casi nada. Aquí se habla mucho de poesía, nunca había oído hablar tanto de poesía, ni en clave tan poética. Se habla de política, de la vida, del amor y sus desengaños. Y lo que me parece más maravillante es que, en la conversación lo que se dice, se suelta, se saca de la boca, también se defiende, pero no en posiciones acuarteladas, sino en una movilidad guerrillera donde la noción es defender en conjunto la libertad de la poesía (la libertad de todo, la puta libertad, el puto libertad, siempre bella e incompleta, huidiza. Bello. Así nomas es). Poesía-manada. Poesía-enselvada. Poesía-Mobydick. Poesía-Poesía. POESÍN




febrero 20, 2012

Gummo

febrero 13, 2012

febrero 09, 2012

LOS ZODIACOS DE OZ


(fragmento Alción)


LOS ZODIACOS DE OZ

Cantaban los quetzales niños como pequeñas centellas de sonido
palabras vivaces y rapaces
astral ave fénix
al universo al zarpazo de tormentas
arena universo de los beduinos
de las dunas azotadas en el Sahara
de los elefantes que son siempre los últimos altísimos
Polvo entre las montañas minúsculas
cubriéndose
protegiéndose
como si amenazaran con el marfil de las dagas
herir el corazón donde predican los vientos
como si vinieran las cortinas del espacio
a clausurar la función
esta la gala axial de las estrellas 

por el viaje espacial
urus borealis
nutrias de totora
navegando la oscuridad
equilibrándose
extinguiéndose
entre las horas del sueño
que anticipan a las eras del sueño
a los universos del sueño
los asentamientos espaciales
los cantos del corazón de sol

luciéndose en pedazos
“civilización” es una palabra
extinta
un espectáculo de sombras
tiburón ballena
tintura en las aguas
oceánicas astrales
coralinas y ácidas
mercurial extraperlado
nuestra aldea-navío es un experimento mental:

realidad es alentamiento
si piensas a la velocidad de la luz

entonces nos vi ya sin ropita vendiendo frescos de alacrancitos
nos vi tal ternuritas monstruitivas e interactivas
go chis taman

(.. e iba caminando hacia el pasado hasta que la locura me invadió porque mientras más caminaba en el pasado mientras más me hundía en él me percataba entonces que no era ése el pasado sino que estaba inventándolo todo y que entonces en realidad estaba yendo al futuro escribiéndole su pasado y en un movimiento eterno la piel me ardía )

estoy pensando que la realidad sí es el pétalo de la flor
estoy pensando que los escorpiones vienen del pasado y del futuro
estoy pensando que la noche bailó porque el sol estaba muriendo en las tablas del tiempo códice

Ave natura: Es la trama lo que se despide del lenguaje Es la trama voladora: la alfombra de luz que se despista de aterrizaje
Luz tejida Crawl de los espejos que surgió de un nido de cuarzos para arrojarse al espacio Frecuencias láser proyecciones del lenguaje-diamante Estímulo de la mente hacia una estrella nueva y óptica

Escarabajos dorados harán dorar bolos de energía oscura: La materia brota entre los subsuelos de las galaxias o bien dicho las galaxias son las corolas de un tallo de torbellinos

Micticismo Aztlán: Todos los mitos del mundo todos los poemas vi añejos del mundo que no cabrían sino en constelaciones Acciones de estrellas y han de estar alhajados y atrayéndose entre sí como ópalos de Apolos arreando la ida del UV Radiar enjambres ser poemas luz en la nada radián
Hilarar entre estrellas masivas cúmulos de gigantes azules vistos por simbad, o Simbad el gigante azul mirando aquel pismis "del escorpión" en la edad zero que fue hace un millón de años
Difractando el me
Luz frutal lo que pierdo en manos lo que hundo en mis emes es lo que amo:

cangrejo ramo de lotos te devuelvo mi nombre

Estuve sentado con catorce nueves
a mi alrededor
cada uno preguntándome
algo del tiempo
algo que es podio desentrañar

escribir es temporal
o es la rosa que se abre entre los pliegues de los cuerpos
que se secan bajo las hojas afiladas del sol

padre, mi cuerpo ya no existe y tu cuerpo sigue inundándolo todo
y si eso existe
es un laberinto
que me conduce a nacer para decir nada esta vez abrazándome

no es mí visto lo mío atravesado por muchos ríos es lo río en mí lo atravesado por los pájaros y las risas es lo muerto en mí lo que me desviste y me cubre de delicadas ramas es mí este señuelo este pedazo más elegante de ribera casi cristalino como un sol es de mí la apariencia el cauce los miles de ríos que me atraviesan en dimensiones aparecidas para ello es lo de mí un ábrase mi koros inúndese mi día de mí en la noche un río en millones de ríos evaporándose hacia constelaciones de agua era risa ero acampando en una campana de vaivén era la luna un globo vacío con cuaderno ero lo mío lo visto entre azucenas o abrasando la apertura de I am era en una radioemisora de oro o ero de unas tijeras de oro me hacía un estar o era de las telarañas de una evoltura ero lo mío la era naciendo de mí que se abría en los tagmas:
                                                                                    …. escribir es la rosa temporal
la temperatura es el rosedal de astros
            abrigándote en el sueño
eres dueño de tu abrigo astral
                                                aquel que te recubre en la escritura
de su radiación           
                         
                                                y es la apertura la ropa de un azar
amado
            en llamarse
                                                vivir el crear

pasaron los planetas y lo río de mí conoció la oscuridad por la dirección que apunta al fuego
            y entonces don javier tan jaiba aún nadaba
y entonces el bufeo pez bravo celebraba
su salto
            acústico
como cuántico
            kidy y kalki se visten de primaveras informes
energía desnuda que corre
                         cura la ira de la ira
son las aves de n
            que viajan
encontré una nave: ara oral
pájaro boj
urrurrándome
como izando una realidad
pillando mi llamada a alción
pirándome las alas
de una aleada canción

enero 31, 2012

el sol verde - escorpión

22:00




Alguien sale gritando:
¡Qué concierto es el mundo! pero nadie está habitando los sueños